Resumen:
La implementación de sistemas de inteligencia artificial (IA) para la
detección de fraudes digitales constituye una estrategia innovadora
orientada a fortalecer la seguridad de la información y la protección de los
activos financieros en las organizaciones. Estos sistemas emplean
algoritmos avanzados de aprendizaje automático, análisis de datos y
reconocimiento de patrones, que permiten identificar comportamientos
atípicos o transacciones sospechosas en tiempo real, superando las
limitaciones de los métodos tradicionales de control y supervisión.