Resumen:
En el derecho penal, la prueba indiciaria desempeña un papel clave en la prevención de
la arbitrariedad judicial, ya que es precisamente este tipo de prueba el que puede poner
en duda la presunción de inocencia y, en determinadas circunstancias, refutarla. En
consecuencia, no puede emitirse una sentencia condenatoria sin la existencia de pruebas.
Esto resalta la necesidad de que todas las pruebas sean recopiladas de manera legal,
debidamente incorporadas al proceso y evaluadas conforme a los principios de un juicio
justo y con pleno respeto a los derechos fundamentales.
En este contexto, se destaca el escaso reconocimiento y aplicación de la prueba indiciaria,
lo cual constituye la motivación principal de la presente investigación. El objetivo de este
trabajo es contribuir a decisiones judiciales más justas y objetivas, así como fomentar un
uso más eficaz de este tipo de prueba por parte del Ministerio Público y una valoración
jurídica más profunda por parte de los tribunales. En los procesos penales, las pruebas
directas o típicas suelen estar ausentes; en muchos casos, la acusación se basa en
pruebas indirectas o inferenciales. Esto es especialmente evidente en casos relacionados
con el lavado de activos, el crimen organizado y los delitos contra la administración
pública.